«Yo soy feminista, pero no hembrista», me contaba una buena amiga esta semana que había dicho una mujer en una reunión política, de izquierdas, para mayor gravedad. El Feminismo ha venido padeciendo a lo largo de los últimos años el acecho de una extraña sombra que amenaza con limitar su discurso: la creación conceptual de algo que se ha venido a denominar «hembrismo», que emplean los reaccionarios para diferenciar buenas y malas feministas. Sigue leyendo
El Observatorio Rosa
No te signifiques (La cultura de la homofobia)
La heterosexualidad es una ideología. No es únicamente una forma de describir una realidad sexual: la atracción entre personas de distinto sexo. Cuando alguien se define como heterosexual puede estar asumiendo, de forma inconsciente, toda una serie de prejuicios, estereotipos y «valores» determinados, una auténtica cosmovisión sobre cómo han de ser las relaciones sexuales, cómo deben manifestarse una y otras orientaciones, una y otras identidades. Sigue leyendo
Amor de hombre
A los estudiantes de literatura suelen decirnos, en las primeras clases en la universidad, que sólo hay tres grandes temas de los que hablan nuestros autores y autoras: vida, muerte y amor, tal y como nos recuerda el verso de Miguel Hernández; y que es el amor el que más páginas ha llenado en la historia literaria. Pero, cuando hablamos de amor, que buena conversación es siempre, únicamente nos dedicamos, la mayor parte de las veces, a tratar de un tópico literario, un arquetipo al que deben ajustarse todas las relaciones amorosas. Y cuando hablamos de la idea platónica del amor es habitual olvidar que también existe el amor entre personas del mismo sexo. Sigue leyendo
Non serviam
No serviré. Ésas fueron las palabras de Lucifer cuando inició la revolución contra Dios, según se desprende del libro de Jeremías, que también uso Stephan Dedalus en El retrato del artista adolescente de Joyce, cuando el personaje afirma «no serviré más a aquello en lo que no creo, ya se llame mi hogar, mi patria o mi iglesia». Merece la pena recordar esas palabras cuando, esta última semana, nos llegan noticias de la Iglesia Católica y el constante enfrentamiento de su jerarquía a toda forma de vida afectiva que se aparte de su normativa. Sigue leyendo