Nos acechan todavía. Anotaciones para reactivar el movimiento LGTB

Editado por Egales, Madrid-Barcelona, en 2019.

El movimiento LGTB se enfrenta a su mayor reto en las últimas décadas: su propia supervivencia. Una de las reivindicaciones más antiguas de nuestra civilización atraviesa un momento deci­sivo. Después de los éxitos logrados en los últimos años, tras el Matrimonio Igualitario y la aprobación de leyes LGTB y Trans en algunas comunidades autónomas, la llegada de la extrema derecha a las instituciones ha cambiado radicalmente el panorama en el que desarrollamos nuestro activismo. La sensación de victoria era solo un espejismo: la homofobia, la transfobia y la bifobia siguen muy presentes a nuestro alrededor. Solo esperaban el momento perfecto para volver a salir a la luz. Y esta vez vienen con la lección aprendida.

Pensábamos que era imposible volver atrás, que nuestro progreso estaba garantizado, y nos encontramos ahora cara a cara con un discurso peligroso que va calando como lluvia fina en nuestra sociedad. Por eso es necesario reactivar nuestra reivindicación. Hace falta volver a salir masivamente a las calles a defender una a una las libertades conquistadas y seguir reclamando todas las que nos faltan. Pero también debemos ponernos al día, pararnos a pensar detenidamente en cómo vamos a conseguir los cambios que aún necesitamos.

Este libro ofrece una reflexión sobre nuestra situación actual y quiere servir como guía de debate para volver a movilizar nuestras fuerzas con nuevas ideas que nos hagan llegar mucho más lejos. Necesitamos un movimiento LGTB más fuerte que nunca porque, como en el soneto de Federico García Lorca, «nos acechan todavía».

Puedes conseguirlo aquí.

Sobre este libro se ha dicho:

Entrevista de Paco Tomás en Wisteria Lane (RNE).

Entrevista de DiversitatsFM.

Entrevista de Eduardo Nabal.

Reseña en Tercera Información.

Reseña de lucasfh1976.

Lo que le debemos al Feminismo

Suele ser habitual que el discurso político que persigue erradicar las violencias motivadas por la orientación sexual, y la expresión e identidad de género de sus víctimas -lo que vulgarmente se conoce hoy como «Movimiento LGTB»- insista en que comparte orígenes y metodología con el Feminismo, e incluso que afirme que gran parte de sus éxitos se deben, precisamente, a los logros alcanzados por el movimiento feminista.

Pero me preocupa observar que rara vez se llega a explicar a qué orígenes, métodos y logros se refiere este movimiento reivindicativo que llamamos nuestro cuando se vincula con el Feminismo. Creo que hoy, 8 de marzo, es el momento adecuado para escribir algunas líneas sobre esta vinculación que, siendo cierta, nunca está suficientemente explicada, reivindicada y, faltaría más, agradecida.

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La “incultura gay”

Cuando llega el 14 de febrero suele venirme a la cabeza la idea de escribir sobre el amor entre hombres. Este año, tras el estreno de Call me by your name, el discurso de Los Javis en los premios Feroz, y tantas reflexiones que se han vertido en redes y columnas de opinión sobre cómo debe o no representarse la afectividad gay en las obras de ficción, me gustaría poder responder con estas líneas a alguna de las importantes preguntas que creo que se encuentran tras esta cuestión.

El debate ha sido encendido: hay quien defiende la temática que hoy llamaríamos LGTB como un argumento abierto sobre el que cualquiera puede aportar su visión, hay quien la entiende como un patrimonio exclusivo de las personas afectadas que solo puede ser tratado por ellas -y que cualquier otra forma de incursión resulta insultante, una «apropiación cultural»-, y hay quienes defendemos el valor de un punto de vista que se alimente de una serie de experiencias personales, que comparta ciertos códigos compartidos dentro de una subcultura, dentro de eso que llamamos “cultura gay”. Sigue leyendo

Auschwitz

«No todo el mundo puede acceder en las mismas condiciones a la máxima dignidad del recuerdo».

Bundesarchiv Bild 146 1993 051 07 Tafel mit KZ Kennzeichen Winkel retouched

Aunque hayan pasado ya 73 años el recuerdo del Holocausto sigue estando fuertemente entrelazado con nuestra conciencia de la realidad. Leí en algún sitio, hace ya tiempo, que desde la bomba de Hiroshima en todo el planeta es detectable un cierto nivel de radiación.

Del mismo modo, desde que el 27 de enero de 1945 el ejército soviético liberase el campo de concentración de Auschwitz y fuera desvelado todo el horror del nazismo, la memoria del exterminio nos queda a flor de piel, y recordándola en días como hoy tratamos de evitar que vuelva a producirse un hecho terrible como aquel.
El problema es que la memoria se construye de una forma muy particular, si no interesada, y no todo el mundo puede acceder en las mismas condiciones a la máxima dignidad del recuerdo.

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