No serviré. Ésas fueron las palabras de Lucifer cuando inició la revolución contra Dios, según se desprende del libro de Jeremías, que también uso Stephan Dedalus en El retrato del artista adolescente de Joyce, cuando el personaje afirma «no serviré más a aquello en lo que no creo, ya se llame mi hogar, mi patria o mi iglesia». Merece la pena recordar esas palabras cuando, esta última semana, nos llegan noticias de la Iglesia Católica y el constante enfrentamiento de su jerarquía a toda forma de vida afectiva que se aparte de su normativa. Sigue leyendo
Autor: Ramón Martínez
Yo sé quién soy
Los cuentos infantiles, las primeras obras de ficción a que se enfrentan los niños y niñas y que suponen por tanto sus primeros referentes en cuanto a cómo estructurar sus relaciones con su entorno, han experimentado una revolución en los últimos años gracias a la que han empezado a presentar otras formas de realidad sobre las que poder construir su identidad. Pero hace unos días el ministro de información de Singapur, Yaacob Ibrahim, ha anunciado Sigue leyendo
Una muralla para Uganda
Hace unos días nos sorprendimos al recibir la noticia de que el Tribunal Constitucional de Uganda había derogado la ley antigay recientemente aprobada que condenaba a las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales ugandesas a vivir en la más absoluta clandestinidad, a sentir la amenaza constante de la cadena perpetua, de ser víctima de cualquier agresión, legitimada a través de esa ley, y de ni siquiera poder asociarse, trabajar poco a poco para que, a través del activismo, pudiera mejorar su situación. Sigue leyendo
El nuevo orden mundial… es heterosexual
El Matrimonio Igualitario está cambiando el mundo. Son ya muchas las regiones del planeta que lo han aprobado, y allí donde se consigue que dos personas del mismo sexo puedan unirse legalmente, con la inexcusable denominación de «matrimonio», empieza un rápido proceso que posibilita una mejor aceptación de la realidad de las personas no heterosexuales por parte de las heterosexuales. Pero la revolución social que acompaña la legalización de nuestras uniones no sólo cambia la forma que tienen de vernos: también nos cambia a nosotros mismos. Sigue leyendo