No hace falta tener un doctorado en antropología para comprender que vivimos atravesados por un complicado conjunto de elementos culturales que, en el campo de la sexualidad, determinan de qué manera entendemos en cada contexto cultural el sexo y el género. Pero desgraciadamente y a pesar de esto, la defensa de los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales dedica muy pocos recursos al activismo cultural. Algún festival como La Culta o el Lesgaicinemad, algunas proyecciones de películas, y algunas presentaciones de libros componen los poquísimos eventos en los que el discurso de la reivindicación se acerca a la Cultura. Sigue leyendo
Sexualidad y Género
Guárdate del agua mansa
En torno a 1657 Calderón nos recordaba, en su divertida comedia de figurón -un personaje ridículo sobre el que gravitaba el argumento de estas obras, empeñado habitualmente en fingir ser quien no era- que es muy preciso guardarnos del agua mansa. Y ahora que se acercan las elecciones autonómicas y municipales y que aún vivimos la resaca de un extraño proceso electoral en Andalucía donde los partidos que han demostrado que no pueden generar ni mayorías ni alternativas reales echan la culpa de su fracaso a los propios votantes Sigue leyendo
Cervantes, BISEXUAL
Con la aparición de los supuestos restos del autor del Quijote no sólo queda claro que la política cultural de Madrid está en los huesos, gracias a la incapacidad de Ana Botella. También hemos comprobado, una vez más, que determinados datos de la vida de un autor sólo son relevantes en caso de que no atenten contra los cánones establecidos.
Miguel de Cervantes era bisexual, no cabe duda alguna. Bien es cierto que metodológicamente es un error trasladar conceptos actuales sobre sexualidad a una época pasada donde no sólo no existían esos términos sino que el propio pensamiento sobre el hecho sexual era diferente. Sigue leyendo
Yo no quiero a Esperanza Aguirre
Hemos conseguido que la homofobia, la bifobia y la transfobia queden encerradas en una sola palabra: “pero”. Y aunque hace más de un año nos alegrábamos de que España fuera el país donde un mayor porcentaje de población aprobaba la homosexualidad (un 88%), no reparamos en que esa afirmación respondía a otra pregunta: “¿Cree usted que es incorrecto afirmar que no tolera a las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales?”. Porque no hemos de engañarnos, a pesar de que disfrutamos de mayor libertad que en otras muchas partes del planeta, la homofobia, bifobia y transfobia siguen campando a sus anchas por nuestro país, si bien una gran mayoría es ya consciente de que debe buscar otras formas para expresar su odio. Sigue leyendo