Hace más de ciento cincuenta años el primer activista de nuestro movimiento, el alemán Karl Heinrich Ulrichs, escribía que estaba orgulloso de haber sido el primero en tratar de asestar un golpe a una de las cabezas de la hidra, ese mismo monstruo mitológico que hoy llamaríamos homofobia pero del que, desde hace un tiempo, me temo que hablamos poco incluso entre el activismo en defensa de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. Sigue leyendo
Sexualidad y Género
Disculpen las molestias: estamos trabajando
Que el movimiento en defensa de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales suele tomar tintes de tragedia griega de vez en cuanto es algo que no sorprende a nadie a estas alturas, pero sucede que de tarde en tarde sus rasgos estilísticos trascienden lo grecolatino y se acercan más al sainete castizo.
¿Por qué aumentan las agresiones homófobas?
En sólo cuatro meses se han registrado en la Comunidad de Madrid más agresiones a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales que en todo 2015. Mientras que el Informe de Delitos de Odio del Ministerio del Interior del año pasado recoge únicamente 17 casos en Madrid y 169 en toda España, el Observatorio Madrileño contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia ha contabilizado más de sesenta agresiones desde que comenzó 2016. Este incremento en el registro de los incidentes homófobos ha recibido diferentes explicaciones, y creo necesario dedicar unas líneas a reflexionar acerca de este problema. ¿Por qué aumentan las agresiones homófobas?
Si no tiene libros en casa, no te lo folles
«Necesitamos hacer que los libros molen de nuevo. Si vas a casa de alguien y no tiene libros… no te lo folles», decía John Waters, el director de Pink Flamingos. Hoy 23 de abril, que recordamos la muerte de Cervantes y celebramos el Día del Libro, no creo que haya mejor consejo ni reflexión: sin libros, el sexo es peor.