Decía Paco Vidarte, en su nunca suficientemente recomendada Ética marica, que el conocido «qué bien, hoy comemos con Isabel» no es una antigua canción sefardí, en un arranque de humor negro sobre el antisemitismo de la que aquí llaman La Católica.
Denunciaba así cómo en muchas ocasiones las personas sometidas a un sistema social de dominación llegan a celebrar los actos de quienes los oprimen simplemente porque se ofrecen presentados de un modo positivo, aun cuando no sean más que una forma de sometimiento debidamente camuflada tras una sonrisa amable.