Salir del armario significa visibilidad, no juicio público

Jueces, militares, diputadas, exministros, concejales, modistos, periodistas, y ahora también deportistas y modelos. Salir del armario, visibilizarse como lesbiana, gay, bisexual o transexual, es quizá la práctica más característica de esto que somos cuando no somos heterosexuales o cisexuales. En poco más de un mes nuestra querida España ha visto a un árbitro de fútbol, a un patinador, a un waterpolista olímpico y a un Míster España decir públicamente que son gais. Toda visibilidad es buena, porque gracias a tantos y tantas referentes puede asegurarse que nuevas generaciones de personas no heterosexuales, pero ¿qué ocurre cuando alguien sale del armario? Hoy quiero reflexionar sobre ello.

Sigue leyendo

¿Cómo se puede justificar la homofobia?

No son pocas las ocasiones en que trata de disculpar una conducta abiertamente contraria a los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales recurriendo a los más variopintos y peregrinos argumentos. Salvador Giner, en su Sociología del mal y en un artículo previo habla de la sociodicea, término acuñado por Bordieu con que se evidencia la costumbre de los seres humanos de justificar los diferentes males que nos encontramos en el mundo. Estos días, después de los dos incidentes homófobos del pasado fin de semana, el beso de dos jóvenes frente a una manifestación de ultraderecha y el chico al que le rompió la nariz un hombre al que había llamado guapo, han sido habituales los razonamientos que exculpan a los agresores y trasladan la responsabilidad de la homofobia a las víctimas que la padecen. Y yo quiero detenerme a reflexionar sobre ello, porque no hacerlo no sólo es dar pábulo a esa sociodicea homófoba sino que interpretar que la justificación de la intolerancia no debe ser denunciada encierra en sí misma una forma compleja de la misma sociodicea.

Sigue leyendo

Lágrimas negras: las consecuencias de la homofobia

El pasado martes celebramos el 17 de mayo, Día Internacional por la erradicación de la homofobia, transfobia y bifobia. Como tantas otras personas he pasado la semana hablando sobre homofobia -y transfobia y bifobia-, porque creo firmemente en que sólo hablando sobre ella conseguiremos hacerla desaparecer. Hay quien piensa que mencionarla continuamente es alarmista, que genera una imagen de inseguridad innecesario, y es mejor destacar los muchos avances que hemos conseguido en España. Pero creo que todos esos logros, todas esas leyes, si bien han empezado a cambiar la forma de pensar la sexualidad, no han hecho desaparecer de nuestro país la intolerancia. Incluso considero que pueden haberla agravadoPrueba de ello son los más de 70 incidentes lgtbfóbicos que lleva registrados desde que empezó 2016 el Observatorio Madrileño contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia.

Sigue leyendo

Ganar y defender la plaza

Siento emplear un título tan bélico -será que hace unos días alguien intentó declarar una guerra activista y terminó escaldado-, pero creo que es la mejor manera de expresar lo que supone que, por fin, Madrid reconozca y recuerde en su callejero la figura de un activista en defensa de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales.

Sigue leyendo