Ganar y defender la plaza

Siento emplear un título tan bélico -será que hace unos días alguien intentó declarar una guerra activista y terminó escaldado-, pero creo que es la mejor manera de expresar lo que supone que, por fin, Madrid reconozca y recuerde en su callejero la figura de un activista en defensa de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales.

La antigua plaza de Bilbao, que durante la II República tomó el nombre del político Manuel Ruiz Zorrilla, y que en la dictadura pasó a recordar al carlista, antimasón y fundador del Partido Católico Tradicionalista Vázquez de Mella es desde ayer, ya definitivamente y después de mucha espera, la plaza de Pedro Zerolo.

Para que un movimiento social avance es importante conseguir y defender espacios. A modo de ejemplo, y sin ir más lejos, cuando venía hacia la cafetería donde suelo escribir mis columnas, el Café Figueroa, que por su situación sirve como puerta oeste del barrio de Chueca, he escuchado a un grupo de varones comentar “esto ya es territorio comanche” mientras se aproximaban a la frontera imaginaria de la zona de ambiente de la capital. Y del mismo modo el viernes, según me acercaba a fotografiar las nuevas placas de la plaza, me crucé con dos mujeres mayores, una de las cuales casi gritaba “pero si ya tienen la otra, ¿ahora también ésta? Pues no, ¿no te jode?”.

Si el simple hecho de que se reconozcan unas determinadas de cualquier ciudad como propias de las personas no heterosexuales sirve para un chiste sobre el “territorio comanche”, o que cambie de nombre una plaza para recordar a un activista enfada a una persona que piensa que “ellos”, es decir, nosotros y nosotras, tenemos ya una plaza propia; si eso sucede desvela que una de las “pruebas del algodón” de nuestro movimiento es ganar y defender nuestros espacios, pues sólo recibimos quejas cuando estamos avanzando.

Son quejas grotescas la mayor parte de las ocasiones, hirientes algunas de ellas y violentas otras; pero todas sirven para hacer evidente que vamos ganando la batalla, que nuestros adelantados han “ganado una plaza”, y que vendrán muchas otras conquistas si sabemos soportar los embistes que aún nos asestan la homofobia, transfobia y bifobia. Pero si la respuesta es que quienes defienden lo normativo se incomodan, lo estamos haciendo bien. Ladran, luego cabalgamos.

Ayer superamos la asociación de una zona de Madrid con nuestras sexualidades heterodoxas. Ayer comenzamos a renombrar nuestro espacio honrando a una de las principales figuras de nuestro movimiento. Con un gran discurso de Puri Causapié, la portavoz socialista que defendió la iniciativa, el reconocimiento de Jesús Generelo, presidente de FELGTB, y las emotivas palabras de Jesús, marido de Pedro, y de Manuela Carmena, nuestro Zerolo se transformaba en mucho más que un compañero de lucha. Pedro es ahora el espacio, nuestro espacio, donde seguir reivindicando. Y el Orgullo está a la vuelta de la esquina. Sigamos exigiendo derechos en, y con, Pedro Zerolo.

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 Publicado en Cáscara Amarga el 15 de mayo de 2016.

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