Defender la poesía: el Orgullo de mi pueblo

Para vosotras, por tanto cariño

Hace ya quince años, cuando yo acababa de cumplir los 18, abandoné el madrileño barrio de San Blas donde crecí para ir con mi familia a vivir a un pequeño pueblo de la Comunidad de Madrid. Yo era por entonces bastante insoportable, todo hay que decirlo: no pensaba en otra cosa que no fuera la literatura. Y así entré por primera vez en la Casa de Cultura del pueblo, donde me encontré con Lorena Moreno, la bibliotecaria que acabó siendo mi amiga, y entre los dos organizamos un taller de poesía. Sigue leyendo

Su majestad escoja: humor negro y dignidad

Cuenta la tradición que andábase un día Francisco de Quevedo con cierto amigo con quien apostó a que sería capaz de llamar “coja” a Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, y así se presentó en palacio con dos flores, ofreciéndoselas a la reina pero pidiéndole que eligiera entre ellas: “entre el clavel y la rosa su majestad es coja”. Con este calambur, el más célebre de la historia del anecdotario literario español, quiero reflexionar hoy sobre los límites del humor negro, ahora que ciertos comentarios en redes sociales ha provocado la dimisión parcial de un concejal del Ayuntamiento de Madrid. Sigue leyendo

La vacuna contra la homofobia

Una de las más importantes enseñanzas del Feminismo, sobre todo en estos últimos años en que nos gobierna el conservadurismo feroz del Partido Popular, que anda a la desesperada persiguiendo el voto que propicia la connivencia con la ideología más ultra de la Iglesia Católica -y así han sido sus resultados electorales-; es la absoluta necesariedad de defender el derecho a decidir. Pero la libertad de ejercerlo conlleva siempre una responsabilidad: siempre he pensado que sólo es libre aquella decisión que no compromete la libertad ajena. La problemática, de este modo, la encontraremos siempre en el modo de analizar cómo interfieren las decisiones personales en el derecho a la libertad de terceros. Sigue leyendo

¿Las personas LGTB somos seres humanos?

Aún de resaca postelectoral, parece que con las diferentes victorias y derrotas de nuestros partidos no hemos celebrado suficientemente que con un 62,07% de los votos Irlanda haya aprobado el Matrimonio Igualitario en el referendum celebrado el pasado fin de semana. Aunque es preciso señalar lo inapropiado de que el reconocimiento de los Derechos Humanos deba realizarse mediate una votación en que también intervenga el sector de población contrario a la Igualdad -preocupa que un tercio de la ciudadanía irlandesa se haya tomado la molestia de trasladarse a una sede electoral en defensa de la intolerancia-, era necesario hacerlo así para modificar la Constitución y, tras la votación, Human Rights Watch asegura que disminuirá la desigualdad y la discriminación en la católica Irlanda. Sigue leyendo