Para vosotras, por tanto cariño
Hace ya quince años, cuando yo acababa de cumplir los 18, abandoné el madrileño barrio de San Blas donde crecí para ir con mi familia a vivir a un pequeño pueblo de la Comunidad de Madrid. Yo era por entonces bastante insoportable, todo hay que decirlo: no pensaba en otra cosa que no fuera la literatura. Y así entré por primera vez en la Casa de Cultura del pueblo, donde me encontré con Lorena Moreno, la bibliotecaria que acabó siendo mi amiga, y entre los dos organizamos un taller de poesía. Sigue leyendo