Vivir con miedo (siendo gay)

Lo único bueno que puede reconocerse a esa catástrofe que es BiciMad -el servicio de bicicletas públicas que (no) funciona en Madrid- es que obliga a caminar mucho a sus usuarios, buscando una bici disponible por toda la ciudad para finalmente llegar al destino a pie. Y esta madrugada, como tantas otras, ese largo paseo me ha servido para recordar una de las características fundamentales de la Cultura de la homofobia: que lesbianas, gais, bisexuales y transexuales estamos condenados a vivir con miedo.

Sigue leyendo

¿Quién tiene la culpa de la homofobia?

Últimamente, y no sin sorpresa, cuando me quejo de la suciedad que continúa impregnando los suelos y los cielos de Madrid o en aquellos momentos en que el servicio de BiciMad me exaspera por su característico mal funcionamiento, encuentro una respuesta habitual: se justifican estas y otras deficiencias de mi ciudad porque «la gente es muy guarra», «hay gente que hace un uso indebido», etc. Si bien es cierto que si nadie tirase papeles al suelo no estaría tan sucio, y si nadie tratara de robar bicicletas -y lo consiguiera- sería mejor el servicio -o no, porque es vergonzoso-, no dejo de plantearme hasta qué punto puede culparse a las personas, en tanto que individuos, de los problemas que hemos de padecer todos y todas. Sigue leyendo

Muerte y visibilidad: un adiós activista para Lina Morgan

Me ha costado decidirme a escribir sobre el fallecimiento de Lina Morgan porque, al igual que sucedió al morir Amparo Baró y a pesar de que los rumores sobre la orientación sexual de ambas han llegado a ser atronadores, suele ser muy mal recibido mencionar ese posible aspecto de sus vidas una vez nos han dejado. No obstante cuando muere una persona notoriamente heterosexual o un activista realmente visible, como sucedió cuando perdimos a Pedro Zerolo, ha llegado a ser tan habitual hablar de sus parejas que para los medios más rosas supone ya prácticamente una obligación y, así, desvelan la sexualidad del fallecido, diversa o no, condenando al silencio la «memoria sexual» de aquellas personas que vivieron en la nebulosa de la ambigüedad. Sigue leyendo

Non plus ultra: el juego de las identidades y los discursos activistas

Nuevamente y por desgracia una agresión en Madrid, esta vez a una joven transexual, nos obliga a enfrentarnos al problema de cómo respondemos a la homofobia -y bifobia y transfobia- desde el discurso activista. En esta ocasión el ataque, que dio comienzo cuando la joven fue saludada como «señorita» por el dueño del local al que entraba, se desató al «corregirle» uno de los clientes, que afirmó «no es una señorita, es un maricón«; y es ésta la frase que me lleva a reflexionar acerca de cómo construimos nuestras identidades y cómo nos perciben las personas que deciden agredirnos. ¿Somos quienes sentimos que somos o somos lo que otras personas entienden que somos? Sigue leyendo