España es gobernable, los varones no

Esta semana escribía mi amigo José Luís Serrano denunciando que, meses atrás, el carácter de los «machos alpha» Pablo Iglesias Turrión y Alberto Garzón había hecho imposible una gran coalición de izquierdas. Y esta misma semana, ya de resaca electoral y comenzado el baile de los posibles pactos, son varios los temas que ocupan «la centralidad del tablero» en todas las mesas de negociación política. El gran dilema es si será posible investir un Presidente del Gobierno o será preciso repetir las elecciones. A mí no me cabe duda; la composición del Parlamento permite la gobernabilidad, pero es necesario superar un gran problema: todos los interlocutores son varones.

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¿Qué hemos ganado (y qué hemos perdido) las personas LGTB en estas elecciones?

Antes de que Esperanza Aguirre consiga convencer a Rajoy para ofrecerle la Presidencia del Gobierno a la flamenca del WhatsApp conviene detener un momento la euforia que ningún votante puede justificar, ya que ningún partido ha alcanzado los objetivos que deseaba, para considerar qué ganamos y qué perdemos lesbianas, gais, bisexuales y transexuales con los resultados de las elecciones de este 20 de diciembre.

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¿Qué pedir a los partidos para estas elecciones?

En nuestra España, años después de la aprobación del Matrimonio Igualitario y de la primerísima Ley de Identidad de Género, son ya necesarias nuevas leyes que hagan frente a las necesidades de las personas no heterosexuales y que garanticen que nuestros derechos no serán violados impunemente. Para conseguirlo, tal como propone desde hace tiempo el activismo, son necesarias diferentes normas.

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«Reirvindicar»: cómo hacer que el discurso activista llegue a más personas

La gente suele pensar que los activistas somos gente muy enfadada. Siempre andamos quejándonos por esto o por aquello, por una injusticia o la siguiente, y puede que sea esa la visión que ofrecemos tanto sobre nosotros como sobre el trabajo que hacemos. Salvo algunos casos considero que esa sensación la producimos de manera inconsciente, y es algo lógico: pasamos buena parte de nuestros días recopilando noticias e historias bastante dramáticas: asesinatos a personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, agresiones, cientos de discriminaciones por los más diversos motivos… Esta semana, sin ir más lejos, en una reunión de mi asociación conocimos casi en directo el caso de dos jóvenes insultados, agredidos y expulsados de un local de Madrid porque el camarero escuchó en su conversación referencias a su homosexualidad. Sigue leyendo