«Es como si hay una manifestación en contra de los gays en su hábitat» ha sido esta semana la comparación que Ana Rosa Quintana ha tenido a bien realizar para ejemplificar el caso de Rita Maestre, que como sabemos irrumpió con un grupo de personas en una capilla de la Universidad Complutense para denunciar lo inadecuado de su presencia en el campus y el machismo de la Iglesia Católica. Aunque la presentadora ha salido del paso gracias a la Real Academia, que define hábitat, entre otras, como «ambiente particularmente adecuado a los gustos y necesidades personales de alguien»; se ha convertido rápido en el hazmerreír de las redes sociales sin que esta vez pudiera echar mano a ningún escritor anónimo que pudiera solucionarle esta novela. Sigue leyendo
El Observatorio Rosa
Muera el amor romántico. La diversidad sexual y la maldición del romanticismo.
Aunque también se conmemora el Día Europeo de la Salud Sexual, hoy 14 de febrero celebramos fundamentalmente, por imperativo cultural, el día de los enamorados: San Valentín. Y desde que Eva Illouz y Coral Herrera empezaran a publicar sus maravillosos trabajos desgranando los mitos que encierra el amor romántico, y las complicaciones que provoca en las relaciones personales, ha empezado a hablarse sobre ello por todas partes. Incluso entre los colectivos que reivindican la igualdad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales.
Arévalo, Bertín, y los «chistes de mariquitas»
Celebramos el Carnaval y esta semana, gracias a la conversación entre Arévalo y Bertín Osborne en el programa de este último en Televisión Española, quiero detenerme a reflexionar sobre el humor, y cómo en algunos momentos ofende, estigmatiza y contribuye a la perpetuación de la discriminación hacia las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.
Erradicar la homofobia, abolir la prostitución.
Qué tendrá que ver la discriminación hacia lesbianas, gais, bisexuales y transexuales con la cuestión de la prostitución… Dejando a un lado que ambos son los temas que más interés me suscitan en el activismo social, me gustaría demostrar con estas líneas que su vinculación es mucho más estrecha de lo que pudiera parecer a primera vista; que las reivindicaciones del Feminismo y del Movimiento LGTB no sólo han venido enriqueciéndose mutuamente a lo largo de las últimas décadas, sino que deben seguir haciéndolo. Porque por caminos paralelos, a veces felizmente encontrados, avanzan contra un mismo adversario.