Las políticas LGTB cambian el paso

Desde que Mariano Rajoy asistió a la boda de Javier Maroto con su novio (de Maroto), y ahora con Cristina Cifuentes proponiendo leyes en defensa de la Diversidad Sexual y de Género, es necesario comprender que el panorama LGTB en España ha cambiado, y que no asumirlo es quedarse atrás, reivindicando o legislando en un mundo que ya no existe.Dejando a un lado partidos residuales de ultraderecha, abiertamente contrarios al reconocimiento de los Derechos Humanos, y a formaciones llamadas a la extinción, como Izquierda Unida y UPyD, que en su día se hicieron eco -muy a su manera- de nuestras necesidades como lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, pero que a todas luces quedarán en el extraparlamentarismo y no intervendrán en el futuro político; Podemos, PSOE, Ciudadanos y ahora también el Partido Popular se posicionan abiertamente a favor de reconocer una más o menos limitada serie de derechos para las personas LGTB.

Con este giro de los populares, muy pensado para hacer frente a las elecciones generales, cambia la dialéctica reivindicativa que conocemos: ya no se trata de trabajar según la clave “todos contra el PP”, porque sucede que el partido que hace diez años presentó un infame recurso contra la aprobación del Matrimonio Igualitario ha entrado, no sabemos o no queremos saber por qué puerta, en la sala donde se debaten nuestras demandas. Y, aunque la posición “ni olvido ni perdón” sea de justicia, es preciso afrontar de un modo distinto esta situación.

Antes se nos negaban o reconocían derechos en su totalidad, pero ahora habrá de afrontar un debate en profundidad en que será preciso garantizar unos mínimos acordados entre todos los partidos y trabajar con algunos de ellos, los más comprometidos, para sacar adelante el resto de las reivindicaciones de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Para que una formación política pueda destacar en esta nueva realidad hará falta algo más que un Podemos recogiendo la copa con que Izquierda Unida hacía brindis al sol que nunca llegaban a materializarse, más que el compromiso liberal de Ciudadanos defendiendo los derechos limitados que antes defendía UPyD, más que seguir recordándonos la innovación que supuso el Matrimonio Igualitario de los socialistas y, por supuesto, más que las fotografías de Cifuentes y las bodas de Mariano. Hará falta un compromiso real y sincero con las entidades sociales, poniendo a su servicio los recursos de los partidos políticos y no al revés, como tristemente se intenta en ocasiones.

Y para los colectivos sucede lo mismo: diez años después del matrimonio el discurso activista necesita de una renovación urgente, y ahora también de nuevas estrategias para mantener su influencia. Tratar de superar el asistencialismo básico, que deben hacer las Administraciones Públicas en un Estado de Bienestar y no los colectivos –aunque las subvenciones que acompañan a la asistencia sean tan suculentas para pagar hipotecas del pasado-, nuevas ideas, nuevas formas, y por supuesto nuevos retos ante el nuevo paso que toman las políticas LGTB en España. Renovarse o morir es ahora más que un aforismo.

Publicado en Radio Paralela el 12 de octubre de 2015.

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