Gestación subrogada y ética socialista

Si la donación de órganos no fuera anónima y se pudiera ofrecer a cualquier persona una cuantiosa “compensación económica” por cederle gratuitamente -nótese la sutil paradoja- un riñón, para reparar las molestias ocasionadas por el proceso y sus consecuencias, hace mucho tiempo que habría protestas para exigir la prohibición de esa forma encubierta de explotación.

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No necesitamos la gestación subrogada

He dudado mucho antes de decidirme a escribir esta columna. Sucede que la cuestión de la gestación subrogada genera siempre debates encarnizados, en los que sus defensores no dudan en emplear toda la artillería de que creen disponer. Recurren a ejemplos puntuales de familias felices con hijos obtenidos mediante esta práctica obviando los múltiples casos en los que el proceso conlleva graves problemas. Sin ir más lejos la primera mujer que se sometió a esta mal llamada técnica de reproducción, Elisabeth Kane, es hoy una firme defensora de la Coalición Nacional contra la Gestación Subrogada en los Estados Unidos.

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¿Qué hacemos con la Gestación Subrogada?

De manera sutil ha calado en el discurso activista en defensa de los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales un debate que no es propio de este colectivo, ya que afecta a la totalidad de la población. La demanda de la regulación de la Gestación Subrogada (GS), o el vientre de alquiler, como es más conocido este procedimiento para la obtención de hijos biológicos a cambio de una considerable cantidad económica destinada a “compensar” a la mujer gestante por su embarazo, se ha colocado encima de nuestras mesas de trabajo y desde allí nos invita, con más o menos amabilidad, a ser atendida. Sigue leyendo

Vientre de alquiler, gestación subrogada y la feminización/feminismización del movimiento LGTB

Haber conseguido ya el Matrimonio Igualitario en España, y que cada vez esté siendo aprobado en más partes del planeta, como ha sucedido hace unos días en Florida por vía judicial, o con la noticia de que Chile reconocerá en su territorio los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en otros países y de que Vietnam elimina el veto al Matrimonio Igualitario, aunque no lo regula; ha provocado un serio problema en el discurso de reivindicación de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. A la consecución de un gran objetivo, en prácticamente todos los movimientos sociales, sigue un periodo de confusión en el discurso, donde es difícil encontrar el camino a seguir. Sigue leyendo